¿Quién ha visto por ahí mi sombrero de yarey?
De fácil elaboración
y con modelos que varían de acuerdo con la región de la Isla en que se
fabrique, esta prenda ha devenido una solución práctica para evitar los daños
en la piel producidos por el solLas Tunas.- Si hace unos años era el símbolo de
todo lo relacionado con el campo cubano, hoy el sombrero de yarey es una prenda
común en el paisaje urbano, y sorpresivamente entre los jóvenes que tratan de
combatir el intenso sol.
Cual si fuera un desafío postmoderno a los cánones de la
moda, en las calles abundan los ataviados con sudaderas de mangas largas,
pantalones cortos, gafas y un despampanante sombrero de yarey, usualmente
adornado con colores extravagantes y símbolos y marcas actuales.
Pedro Blanco se dedica a venderlos en su puesto del mercado
artesanal de la oriental ciudad de Las Tunas, donde, según explicó a la AIN, en
los últimos tiempos se ha incrementado la demanda, sobre todo de los jóvenes
que a veces les cambian el diseño para lograr una imagen más estilizada.
El sombrero de yarey, usado desde siempre por los campesinos
cubanos para ampararse de los fuertes rayos del sol, es de alas anchas, fresco,
de poco peso, barato y de fácil confección. En la manigua, los mambises también
llevaban ese sombrero con una diferencia: el ala frontal virada hacia arriba y
en este sitio, una escarapela con la insignia nacional.
Sin embargo en la actualidad es posible encontrarse con
imágenes aparentemente tan anacrónicas como las de un joven que se conecta a
Internet desde su celular mientras se protege del Sol con un sombrero de yarey.
No creo que sea cheo utilizarlo porque es muy cómodo y
barato. Los varones preferimos usarlos con un ala bien grande para que nos
proteja del sol, pero algunos también utilizan un modelo más pequeño para las
salidas nocturnas, porque hemos visto que los artistas también los utilizan,
dijo el adolescente Miguel Ángel Gutiérrez.
Hay diseñadores de modas que ya los han incorporado a sus
catálogos, lo mismo para mujeres que para hombres y con una amplia gama de
tamaños y materiales.
Aparentemente se trata de un estilo "retro" que
tiene a su bien apropiarse de un elemento de profundo arraigo y cubanía para
adaptarlo a las nuevas tendencias juveniles.
Si en algún momento el sonero Cándido Fabré se lamentaba en
una de sus canciones que había desaparecido su sombrero de yarey, hoy quizás le
resulte más fácil encontrarlo. (Escrito por José Armando Fernández Salazar)
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