sábado, octubre 10, 2009

El paseo hoy, ensueño siempre

Quienes miren las imágenes que hoy les voy a colgar a esta nota se darán cuénta cómo la Villa Azul de Cuba, nuestro Puerto Padre querido, ha dejado atrás el horrible y destructor paso de Ike por estos lares.

El Paseo, una de las principales atracciones de la también conocida Ciudad de Los Molinos, gana cada día más belleza ante los ojos del visitante y sobre de las personas que a diario, en un ir y venir constantes, desafíando el intenso calor de un verano interminable, transitan a diario por él.

Hace unos 10 años escribí algo sobre el paseo, muy breve pro cierto, pero que quiero compartir con ustedes...

Fue en la segunda década del siglo XX, y bajo la alcaldía de Alberto Querol Cartaza, que se construyó el paseo puertopadrense; en su primera parte, desde el actual museo municipal hasta el busto de Las Madres. En el período de 1948 a 1952 se amplía, llegando a las inmediaciones del Fuerte de La Loma.
Al principio su fisonomía fue diferente, al estilo de las muy de modas alamedas europeas, contaban con árboles que se suplantaban periódicamente, los cuales propiciaban el descanso exquisito de los pobladores.
La cultura, las costumbres y los horizontes creativos de los hombres fueron transformando poco a poco su entorno; se sustituyeron los bancos en tres oportunidades y se hicieron algunos arreglos. A mediados de los años 80, el paseo sufre la mayor transformación, estado que conserva actualmente: jardineras con plantas ornamentales, pequeñas palmitas y bancos de gravilla y cemento, lo que posibilita una visión más acabada del paisaje.
No que no hay dudas es que el paseo retiene las huellas del tiempo para la eternidad y el pueblo se enorgullece de tenerlo y amarlo.
Bueno, pues los convido a palpar por ustedes mismos lo que les anuncie al principio...












lunes, octubre 05, 2009

El pedraplén tunero está en Puerto Padre

  • "Puerto Padre tiene muchas cosas que no las tiene La Habana...", dice un my escuchado tema musical, pues los convido a conocer una de ellas...
Es cierto que el impecable desarrollo turístico que invade a la Cuba de finales de siglo ha provisto a nuestros alrededores de modernas y confortables construcciones.
Los pedraplenes, por ejemplo, se han encargado de unir tierras firmes con pequeñas islas que día a día se convierten en verdaderos paraísos. Claro que no existe humano alguno que deje de admirarse al contemplar cómo la profundidad marina le cede el lugar a la firmeza de las piedras, al sudor y a la inteligencia de los hombres.

Solo que mucho antes de que los pedraplenes se proliferaran por diferentes latitudes de nuestro gran caimán, exactamente en 1991, por orden de Menocal y gracias a la aprobación del gobierno de turno, quedaba concluido el que enlazaba de una vez y para siempre al poblado de Delicias con el cayo Juan Claro.
Según la historia, fue uno de los primeros que se construyeron en el país y tenía como objetivo crear un subpuerto con lo cual la compañía evadiera impuestos y pagara menos al fisco nacional por el concepto de embarcar el azúcar producida en los dos centrales de la zona. A partir de entonces el muelle de Cascarero, que nunca había resultado ideal para tales menesteres, dejaba de emplearse.
Inicialmente la obra de un poco más de un kilométro de largo y sobre bajos fondos solo logró el ancho indispensable para una vía ferrea y un sendero en el lateral derecho. En el 60 se convocó a una labor de pueblo que permitió rellenar y ampliar la obra.
Hoy por hoy, el pedraplén que conduce a cayo Juan Claro nos reserva la posibilidad no solo de tener un desenvolvimiento altamente respetado en la nación, sino de alimentar el orgullo de que es este el único que existe en Las Tunas y de que llegó un puñado de décadas antes de que se multiplicaran por nuestra geografía.

viernes, mayo 15, 2009

En la Villa Azul de Cuba…El presente del mañana

Por Gerardo González Quesada
A pesar de los malos augurios de que demoraría más tiempo, lo cierto es que seis meses después de los embates de un huracán nunca visto aquí, Puerto Padre muestra claros indicios de recuperación.
Aquel fatídico 9 de septiembre del año precedente no se podía caminar por las calles de la Villa Azul. Árboles derrumbados, viviendas destruidas, techos arrancados de cuajo de sus soportes..., en fin destrucción y más destrucción, era la visual, luego del paso del poderoso huracán Ike.
Frente a esas realidades los puertopadrenses se dieron a la tarea de emprender la recuperación y unos 500 mil metros cúbicos de desechos sólidos fueron recogidos en cerca de dos meses; el equivalente, según me contaron, al volumen de cuatro años.
Ante la imagen de entonces, muchos pensaron que Puerto Padre demoraría más tiempo para recuperarse, pero lo cierto es que seis meses después, 15 mil 182 viviendas han sido reparadas y de estas cinco mil 81 de manera total, aunque todavía queda mucho por hacer en este complejo sector.
Ya en febrero sumaron 88 los centros educacionales listos, 38 bodegas, 34 unidades de salud, 14 panaderías y 10 mercaditos comunitarios, todos con mejor y más confortable construcción.
Cinco organopónicos y el banco de semilla fueron electrificados, se colocaron más de 300 lámparas en calles, avenidas y poblados, se repararon 4,6 kilómetros de carretera.
Y los barrios de Carúpano, la Grúa y El Capitolio, en Delicias, fueron electrificados. La obra comprende además la instalación de 122 nuevos servicios telefónicos y la digitalización del poblado de Maniabón, en tanto están activados los círculos socioculturales de Molinet, Río Blanco, Piedra Hueca y Maniabón.
Ese constante hacer abarca la edificación de cinco nuevos parques infantiles y la recuperación de siete en total, como expresión de un pueblo solidario y laborioso que sabe levantarse sobre las dificultades.
A ello suman el promisorio trabajo en la producción de alimentos, con una estrategia en la siembra de cultivos de ciclo corto, la recuperación del plátano y la consolidación del movimiento cooperativo y campesino, con 13 Cooperativas de Créditos y Servicios fortalecidas, junto a las 10 granjas y los cinco establecimientos del sector estatal, que allí son fuertes.
Realmente los puertopadrenses han trabajado duro en esta etapa, para devolver la vitalidad, la frescura y esa hermosa vista a la Ciudad Marinera. Aún quedan muchas horas y no pocos días de intenso quehacer, pero multiplicarán las fuerzas y redoblarán el entusiasmo.
Si alguien tiene duda, mire a la cara de los hombres y mujeres encargados de construir el presente del mañana, desde el protagonismo anónimo y solidario de hoy en los más diversos sectores de la vida económica y social de Puerto Padre

martes, enero 27, 2009

El nombre de Puerto Padre

Mi querido y muy reconocido colega Juan Morales Agüero escribió este artículo sobre el nombre de Puerto Padre que quiera compartir con ustedes. Disfrúntelo:
Acerca del origen del nombre de la ciudad de Puerto Padre hay una leyenda que estoy predispuesto a darla por legítima. Dice que cuando el Gran Almirante Cristóbal Colón navegaba por aguas cercanas a la zona en tiempos de la conquista, en la proa de una de sus carabelas iban dialogando un marinero y un sacerdote. Deslumbrado por la belleza que la naturaleza desplegaba ante sus ojos, el primero le dijo al segundo: “¡Qué puerto, padre!” Lo que sobrevino no necesita explicación: el lugar adoptó el nombre de Puerto Padre.
El epíteto de Villa Azul, que también identifica al carismático pueblo, debutó después, motivado quizás por la azulada tonalidad de su mar y de su cielo. El primero en emplearlo fue el periodista Manuel García Ayala, quien le dio vida en un poema en los años 20 del siglo pasado. El apelativo ganó tanto el beneplácito público que los comerciantes lo adoptaron como eslogan.
En las décadas iniciales de la propia centuria, otro periodista-poeta se encargó de añadirle lirismo y sugerencia: el canario Manuel Martínez de las Casas, director del semanario El Localista, quien en versos de su autoría se refirió a la localidad como a la Villa Azul de los Molinos, en virtud del gran número de esos aparatos de viento que funcionaban en la comarca. Así lo recoge en su libro Crónicas de Puerto Padre el investigador Ernesto Carralero Bosh.
Por cierto, este municipio es tierra de curiosidades. Por ejemplo, es el único territorio cabecera de nuestra provincia que no cuenta con ferrocarril. Y escuchen esta otra exclusiva: Puerto Padre es la única localidad en Cuba cuyo estadio de béisbol limita por uno de sus jardines con el cementerio municipal. ¿Qué les parece? Un batazo más allá de las cercas va a caer, indefectiblemente, en los sagrados predios del campo santo. Los guasones dicen que entonces los árbitros declaran bola muerta.
El territorio de Puerto Padre perteneció inicialmente a la Villa de San Salvador de Bayamo. En 1752, al crearse el ayuntamiento de Holguín y por necesidad de sufragar los gastos de este, los ediles solicitaron al monarca Fernando VI la concesión de las tierras realengas “para que puestas a censo y tributo ingresaran sus rentas en los fondos del municipio”.
Lo cierto es que Portus Patris, como dice Ernesto Carralero, el historiador de la villa, aparece señalado en los mapas del Nuevo Mundo editados en Europa en el siglo XVI. El accidente geográfico, bahía de bolsa de excelentes condiciones para el resguardo de naves, aparece en el mapa de Jacobo La Moyne (1564) y en el de Jerónimo Benzoni (1597). Aparecerá después el tonímico traducido al castellano en varios mapas, entre ellos el Jefferys (1768) y el del Barón Alejandro de Humboldt en 1820. Allí será Puerto del Padre.

lunes, noviembre 24, 2008

La Villa después de Ike

Bondad natural


Puerto Padre no es solo no solo la tierra donde se percibe el crujir de las gaviotas de la bahía, el reino de los molinos, la ventana azul de olas y la gracia de tener un pocito de agua dulce en pleno mar, sino también el sitio en el que ánimo de hombres que no prescinden de sueños, y las bondades de la naturaleza tienen también su espacio. Les dejo con un aguacate de la última temporada que tuve la dicha de saborear. Su peso 4 libras y media y su calidad: excelente.

lunes, septiembre 22, 2008

Del ensueño al desastre

Por Leonardo Mastrapa



Puerto Padre, como gran parte del territorio tunero, tiene para su historia un antes y un después de Ike. La furia de los vientos del huracán arrancó consigo el encanto de una villa de ensueños dejando un panorama desolador e impresionante.Como nunca antes la naturaleza había sido tan cruel. Nadie había vivido algo así, ni los que hoy peinan canas sentados en sus antiguos taburetes. Por doquier escuchas palabras aterradoras como estas “Perdimos la casa, las pertenencias, las cosechas, todo…” Tal es la consternación, que a cuatro días del suceso la gran mayoría no sale aún del asombro y asegura que esta espeluznante realidad, vivirá por siempre en la mente de todos.Por doquier están las huellas del desastre: en la ciudad de los Molinos, en Delicias, en Vázquez, en San Manuel, en Puerto Carúpano, en Maniabón y en todos los asentamientos de este norteño municipio. Son cuantiosas las pérdidas tanto en los bienes de uso social, como en la economía doméstica. La casi totalidad de plantaciones de todo tipo resultaron afectadas…Mucho es lo que hay por hacer. Pero la mano del hombre se levanta ante las adversidades y los puertopadrenses no son menos que nadie.Con la voluntad y entrega, que siempre los han caracterizado, se enfrentan hoy a la triste huella dejada por Ike. En las calles recogen escombros, reconstruyen los hogares, instituciones, industrias, lugares públicos dañados, y contribuyen en todas las tareas de saneamiento, dan albergue y apoyan a los damnificados… La solidaridad es general. Todos confían en salir adelante y en el menor tiempo posible aunque están convencidos de la magnitud de la catástrofe. Los pobladores de la Villa, junto a los de todo el territorio siempre han sentido el orgullo de vivir en este emblemático municipio. Y aunque Puerto Padre no es hoy el lugar “prodigioso” por la furia de Ike, la cubanía corre rauda por los portales y sus hombres, que no prescinden de sueños, están seguros de volver a reconstruirla y sentir una vez más en un futuro la satisfacción de habitar en un sitio admirado por los ojos del mundo.

Entre gaviotas se tejen esperanzas


Texto y fotos: Leonardo Mastrapa


Todo es distinto en Cayo Juan Claro, menos sus gaviotas, que como de costumbre vuelan en el horizonte y que con su crujir le anuncian al visitante la llegada al Puerto. Sobre este pedazo de tierra del norte oriental, unido por el único pedraplén tunero, la realidad se entreteje entre la destrucción dejada por Ike y el esfuerzo de muchos hombres por revertir los daños en el menor tiempo posible
Puerto Carúpano exhibe un panorama desolador. La casi totalidad de las viviendas quedaron parcial o totalmente destruidas, al igual que sus inmensas instalaciones, en su gran mayoría portuarias, las redes eléctricas muchas están en el suelo, su floresta apenas existe y hasta el mar arrastra se entrega en olas de color negruzco…
Sin embargo si fuertes fueron los vientos de Ike, más enérgicos son los brazos de los que hoy reconstruyen con esfuerzo propio este Cayo de tradiciones y leyendas.
La Empresa de Servicios Portuarios Carúpano, muy conocida como la Terminal de Azúcar a Granel es el objetivo central de mi visita. Qué sucedió con esta enorme instalación inaugurada por Fidel, qué destino tomaron las casi 6 mil toneladas de azúcar que estaban en las dos inmensas naves que hoy apenas tienen cubierta, qué hacen sus 151 obreros para permitir que haya zafra aquí en la próxima contienda azucarera. Pues los invito a un recorrido por este sitio bañado por las aguas del Atlántico y en el que hoy también se puede escribir un antes y un después de Ike.
LO QUE SE HIZO
Puerto Carúpano era un blanco perfecto para Ike y así fue. Cuando se conoció de su trayectoria rápidamente se tomaron un gran número de disposiciones contempladas dentro del plan de medidas contra catástrofe, como el aseguramiento de grúas, la evacuación de los productos vulnerables, la soldadura de las puertas de los almacenes, el tapado de toda la azúcar… Se trabajó con gran intensidad, pero el huracán superó lo que la imaginación humana nunca pensó que sucediera…
LO QUE HIZO
Por doquier hay perjuicios. La gigantesca Empresa presenta una imagen realmente conmovedora: pérdida de la cubierta del almacén 1, el de insumos y el 60 por ciento de la nave 6, detrimento de la estructura y del techo del local de recepción, caída del tanque de agua de 60 toneladas, ubicado a 20 metros de altura, de la cual se abastecía toda la Terminal y la población, las paredes de dos almacenes fueron al piso, y todas las casetas motrices de los conductores perdieron las cubiertas laterales y superiores. El comedor y el merendero también sufrieron los embates del ciclón…
QUÉ SE HACE
Quién mejor que José Musa Guntin, su director, para ofrecernos estos detalles:“Hombres y mujeres recopilan todo el cinc para clasificarlo, mejorarlo y tratar de techar la recepción y el almacén chiquito, igualmente se labora en la hermetización de los depósitos, alimentar el centro de carga que da vitalidad al almacén uno con el objetivo de la extracción (ya están las condiciones mínimas para ello).
“Con el funcionamiento del grupo electrógeno habilitamos una casa bomba para distribuir el preciado líquido a los pobladores y a la instalación, esto nos ha permitido además la conservación de los alimentos y la realización de múltiples tareas que requieren de energía eléctrica.”
También se trabaja en toda la parte eléctrica, en la recogida de escombros, en la reparación de los conductores colocación de las cubiertas que no fueron dañadas…
Y EL AZÚCAR
Supuestamente al perder las cubierta las naves, una parte se mojó, sobre todo la que está en la cima y al costado de las inmensas pilas, pero su casi totalidad se prevé refinerarla para su optimo aprovechamiento, otra se perderá y la que está seca tiene condiciones para la comercialización.
EL ALIENTO
Lo que más me impresionó no fue solo escucharle a Musa una y otra vez que aquí se hacía zafra en la vendiera contienda, sino a varios de los trabajadores con quien compartí. No hay dudas de que los hombres se crecen ante las adversidades y esta es quizás la prueba más dura que la naturaleza le ha puesto a los portuarios de nuestra Terminal de Azúcar. Confiados estamos que sabrán salir adelante, no sin antes haber hecho una proeza que esperamos, por qué no, reflejar en estaspáginas. Sí entre gaviotas hoy en Cayo Juan Claro se tejen esperanzas, entre estos hombres crecerá una historia digna de ser admirada.

sábado, febrero 23, 2008

EL MALECÓN PUERTOPADRENSE

Son muchos los que deleitan cada día, aunque sea por unos momentos, ante este inmenso espectro azul. Desde 1925 el Malecón es la imagen viva de la Ciudad de Los Molinos. Ese año comenzó la construcción de la primera etapa, la cual concluyó 50 meses después y comprendía desde el actual restaurante Sierra Cristal hasta las inmediaciones del Palacio de Pioneros. El resto, hasta el cabaré Anacaona, se hizo en la década de los 50 del siglo pasado. Este pedazo de litoral, bañado por el Atlántico, tuvo siempre mucha actividad, en sus inicios condicionado por el famoso embarcadero de Maniabón, el cual poco a poco se fue transformando. Hoy, el Malecón ha ganado en belleza y su sola presencia constituye un regalo de dimensiones incalculables.

GALLINA PINGUINO



Se llama Mimi, tiene dos años de edad, vive en la calle 24, en San Manuel, Puerto Padre, en el norte oriental de Cuba, y es la mascota de la enfermera Yitel Carralero Torres, quien desde pequeña advirtió que el animal se paraba y caminaba como un pingüino, defeca para adelante y es un problema muy serio para los gallos, pues no la pueden cubrir. Lo cierto es que Mimi no es solo el entretenimiento de Yitel, sino de toda la familia, al término de que la bañan diariamente, come y duerme dentro de la casa. ¿Curioso, verdad?

DE NUESTROS ESCRITORES

Hoy comenzamos un recorrido por varios de los escritores tuneros más reconocidos. Y hacemos precisamente con uno verdaderamente genial: Pablo Armando Fernández. Nacido en Delicias el 2 de marzo de 1930. Poeta, ensayista, autor teatral y traductor de la poesía anglosajona, tiene en su haber una amplia y reconocida obra, con varios premios, y numerosas condecoraciones nacionales y extranjeras, entre las que se encuentra el Premio Nacional de Literatura 1996. En el 2003 el Comité Provincial de la UNEAC en Las Tunas editó el pequeño texto Suite para Maruja, del cual extraemos este bellísimo poema:
II
Cuando anochece espero
confiarte de una vez todo el espanto
que hay de día en mi pecho.
No es obsesivo gusto por la vida
plena del dios sin tiempo;
ni es el miedo a perder
el poder y la magia del poeta:
miedo a la muerte y al olvido.
Lo que me pone el corazón pequeño
cuando anochece y estoy contigo a solas,
es oírme las dóciles palabras
que ocultan que miento
cuando te digo: aún no tengo miedo.