Susana, una federada de las alturas


Es la única fémina piloto de aviones en Las Tunas. Rinde homenaje al aniversario 52 de la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas, este 23 de agosto.
Cuando este 23 de agosto la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) haga el recuento de los principales logros alcanzados en el aniversario 52 de su fundación, tendrá en cuenta a Susana Rojas Portelles, única fémina piloto de aviación en la provincia.

La joven, de solamente 23 años de edad, se graduó en el 2009 en el Centro de Instrucción de Vuelos de la Aviación Civil de Cuba (CIVACC) proveniente de la escuela militar Camilos Cienfuegos, conocidas en el Archipiélago caribeño como Camilitos.
Esta muchacha, quien ingresó en las filas de la Federación a los 14 años, ha vencido con éxito todos los exámenes de su ansiada profesión desde su niñez y adolescencia, "porque no he querido defraudar a mis padres y a los profesores que he tenido."
Luego de su graduación, Susana se encuentra trabajando en la Unidad Económica de Base (UEB) Camagüey, perteneciente a la Empresa Nacional de Servicios Aéreos (ENSA), en la cual se ocupa de distribuir la prensa en lugares de difícil acceso terrestre, la aplicación de productos químicos a las plantaciones de arroz en el complejo Ruta Invasora, a la caña de azúcar y el plátano.
Simultáneamente, presta servicios para garantizar saltos en paracaídas en el centro turístico de Santa Lucía y en la ciudad agramontina.
El sueño que esta novel piloto piensa convertir en realidad es volar en aviones comerciales de gran porte, para lo que ya se prepara a partir de estudios superiores en la capital cubana, con énfasis en el dominio de las técnicas y el idioma inglés, la lengua básica para ese tipo de oficio.
"Quiero experimentar y llegar más alto y rápido, pues las modernas tecnologías son muy seguras y deseo sentirme responsabilizada con los pasajeros que irían conmigo y desearían que todo salga bien.", manifestó visiblemente emocionada, mientras disfruta en familia en su casa de este cálido verano.
Mensualmente contabiliza 35 ó 40 horas de vuelo y acumula más de 730 desde que comenzó a remontar las alturas en busca del desarrollo de su país, al tiempo que se supera para asumir su anhelo de pilotear naves mayores. El de ahora es un AN-2 de la antigua Unión Soviética.
Confiesa con satisfacción que durante dos años ha volado en la avioneta que comanda hacia todos los aeropuertos cubanos y no ceja en sus aspiraciones de ir más allá de las fronteras, como lo hacen otras compañeras suyas
 Tomado de 26 Digital

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