El pedraplén tunero está en Puerto Padre

  • "Puerto Padre tiene muchas cosas que no las tiene La Habana...", dice un my escuchado tema musical, pues los convido a conocer una de ellas...
Es cierto que el impecable desarrollo turístico que invade a la Cuba de finales de siglo ha provisto a nuestros alrededores de modernas y confortables construcciones. Los pedraplenes, por ejemplo, se han encargado de unir tierras firmes con pequeñas islas que día a día se convierten en verdaderos paraísos. Claro que no existe humano alguno que deje de admirarse al contemplar cómo la profundidad marina le cede el lugar a la firmeza de las piedras, al sudor y a la inteligencia de los hombres.
Solo que mucho antes de que los pedraplenes se proliferaran por diferentes latitudes de nuestro gran caimán, exactamente en 1991, por orden de Menocal y gracias a la aprobación del gobierno de turno, quedaba concluido el que enlazaba de una vez y para siempre al poblado de Delicias con el cayo Juan Claro. Según la historia, fue uno de los primeros que se construyeron en el país y tenía como objetivo crear un subpuerto con lo cual la compañía evadiera impuestos y pagara menos al fisco nacional por el concepto de embarcar el azúcar producida en los dos centrales de la zona. A partir de entonces el muelle de Cascarero, que nunca había resultado ideal para tales menesteres, dejaba de emplearse. Inicialmente la obra de un poco más de un kilométro de largo y sobre bajos fondos solo logró el ancho indispensable para una vía ferrea y un sendero en el lateral derecho. En el 60 se convocó a una labor de pueblo que permitió rellenar y ampliar la obra. Hoy por hoy, el pedraplén que conduce a cayo Juan Claro nos reserva la posibilidad no solo de tener un desenvolvimiento altamente respetado en la nación, sino de alimentar el orgullo de que es este el único que existe en Las Tunas y de que llegó un puñado de décadas antes de que se multiplicaran por nuestra geografía.

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