El paseo hoy, ensueño siempre

Quienes miren las imágenes que hoy les voy a colgar a esta nota se darán cuénta cómo la Villa Azul de Cuba, nuestro Puerto Padre querido, ha dejado atrás el horrible y destructor paso de Ike por estos lares.

El Paseo, una de las principales atracciones de la también conocida Ciudad de Los Molinos, gana cada día más belleza ante los ojos del visitante y sobre de las personas que a diario, en un ir y venir constantes, desafíando el intenso calor de un verano interminable, transitan a diario por él.
Hace unos 10 años escribí algo sobre el paseo, muy breve pro cierto, pero que quiero compartir con ustedes...
Fue en la segunda década del siglo XX, y bajo la alcaldía de Alberto Querol Cartaza, que se construyó el paseo puertopadrense; en su primera parte, desde el actual museo municipal hasta el busto de Las Madres. En el período de 1948 a 1952 se amplía, llegando a las inmediaciones del Fuerte de La Loma. Al principio su fisonomía fue diferente, al estilo de las muy de modas alamedas europeas, contaban con árboles que se suplantaban periódicamente, los cuales propiciaban el descanso exquisito de los pobladores.
La cultura, las costumbres y los horizontes creativos de los hombres fueron transformando poco a poco su entorno; se sustituyeron los bancos en tres oportunidades y se hicieron algunos arreglos. A mediados de los años 80, el paseo sufre la mayor transformación, estado que conserva actualmente: jardineras con plantas ornamentales, pequeñas palmitas y bancos de gravilla y cemento, lo que posibilita una visión más acabada del paisaje. No que no hay dudas es que el paseo retiene las huellas del tiempo para la eternidad y el pueblo se enorgullece de tenerlo y amarlo.
Bueno, pues los convido a palpar por ustedes mismos lo que les anuncie al principio...

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