El nombre de Puerto Padre

Mi querido y muy reconocido colega Juan Morales Agüero escribió este artículo sobre el nombre de Puerto Padre que quiera compartir con ustedes. Disfrúntelo: Acerca del origen del nombre de la ciudad de Puerto Padre hay una leyenda que estoy predispuesto a darla por legítima. Dice que cuando el Gran Almirante Cristóbal Colón navegaba por aguas cercanas a la zona en tiempos de la conquista, en la proa de una de sus carabelas iban dialogando un marinero y un sacerdote. Deslumbrado por la belleza que la naturaleza desplegaba ante sus ojos, el primero le dijo al segundo: “¡Qué puerto, padre!” Lo que sobrevino no necesita explicación: el lugar adoptó el nombre de Puerto Padre. El epíteto de Villa Azul, que también identifica al carismático pueblo, debutó después, motivado quizás por la azulada tonalidad de su mar y de su cielo. El primero en emplearlo fue el periodista Manuel García Ayala, quien le dio vida en un poema en los años 20 del siglo pasado. El apelativo ganó tanto el beneplácito público que los comerciantes lo adoptaron como eslogan. En las décadas iniciales de la propia centuria, otro periodista-poeta se encargó de añadirle lirismo y sugerencia: el canario Manuel Martínez de las Casas, director del semanario El Localista, quien en versos de su autoría se refirió a la localidad como a la Villa Azul de los Molinos, en virtud del gran número de esos aparatos de viento que funcionaban en la comarca. Así lo recoge en su libro Crónicas de Puerto Padre el investigador Ernesto Carralero Bosh. Por cierto, este municipio es tierra de curiosidades. Por ejemplo, es el único territorio cabecera de nuestra provincia que no cuenta con ferrocarril. Y escuchen esta otra exclusiva: Puerto Padre es la única localidad en Cuba cuyo estadio de béisbol limita por uno de sus jardines con el cementerio municipal. ¿Qué les parece? Un batazo más allá de las cercas va a caer, indefectiblemente, en los sagrados predios del campo santo. Los guasones dicen que entonces los árbitros declaran bola muerta. El territorio de Puerto Padre perteneció inicialmente a la Villa de San Salvador de Bayamo. En 1752, al crearse el ayuntamiento de Holguín y por necesidad de sufragar los gastos de este, los ediles solicitaron al monarca Fernando VI la concesión de las tierras realengas “para que puestas a censo y tributo ingresaran sus rentas en los fondos del municipio”. Lo cierto es que Portus Patris, como dice Ernesto Carralero, el historiador de la villa, aparece señalado en los mapas del Nuevo Mundo editados en Europa en el siglo XVI. El accidente geográfico, bahía de bolsa de excelentes condiciones para el resguardo de naves, aparece en el mapa de Jacobo La Moyne (1564) y en el de Jerónimo Benzoni (1597). Aparecerá después el tonímico traducido al castellano en varios mapas, entre ellos el Jefferys (1768) y el del Barón Alejandro de Humboldt en 1820. Allí será Puerto del Padre.

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